jueves, 7 de agosto de 2014

Mía

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"Nacida de un deseo..."
Levanto mi mirada al espejo que está frente a mí y me quedo mirando mi reflejo por bastante tiempo mientras me pregunto cual habrá sido la razón que me llevó a terminar de aquella forma. Por un momento desvío la mirada a la persona que se encuentra detrás, recostada en la cama.

Me volteo para poder verla mejor, aquel cuerpo frágil y extremadamente delicado cubierto apenas por una sabana. Lentamente tomo un extremo de aquella delgada tela y comienzo a jalarla hasta despojar aquella persona de la única protección que poseía. Lo que vieron mis ojos me intrigó y más aún cautivo.

Su pequeño y dócil cuerpo estaba cubierto de heridas, tanto cicatrices viejas como recientes que resaltaban su piel al verse rojizas debido a la reciente hemorragia. Mis ojos recorrieron sin vergüenza alguna su cuerpo desnudo, era muy hermosa quizá demasiado para su bien, y mi propio bien.

Con la punta de mis dedos lentamente comienzo a acariciar su cuerpo empezando por sus piernas, recorriéndolas lentamente hasta subir a su cadera y de ahí a su cintura quedándome un momento en esta al ver las marcas rojas que hay alrededor de ella, donde se pueden ver los indicios de una soga que estuvo ahí.

Sigo por aquel camino aterciopelado admirando su figura, no era específicamente voluptuosa, ni de caderas muy anchas o de senos precisamente grandes, al contrario era muy pequeña para su edad pero eso no era ninguna molesta. Recuerdo al principio como solía tener problemas con su físico, era en extremo delicada pero con forme pasó el tiempo me terminé dando cuenta que mientras más frágil fuera, mas placer sentía yo.

Mi poder sobre ella hizo que abriera sus cansados e irritados ojos con tan solo acariciar su labio cortado, en ellos vi reflejada una emoción bastante común hoy en día en su mirada. Miedo y pasión. Ella al verme pasivo a su lado solo podía temblar de manera inconscientemente como respuesta, aquel pequeño cuerpo temblaba tentándome para volverme a apoderar de ella de formas irracionales.

¿Qué me hizo esta chica? ¿En qué me terminó convirtiendo esta niña? Sus ojos emitían miedo, dolor, tristeza… pero por mas sentimientos negativos sintiera ella, aun a pesar de todas esas cosas y las que se aproximan, ella jamás se separará de mi y no porque la tenga atada a mi existencia, si no porque ella misma se volvió dependiente a mí.

(continuará...)

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