miércoles, 20 de agosto de 2014

Maquillaje

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"Nacida de un deseo..."

Suspiro mientras miro mi reflejo, sin mucho interés me encuentro lavando mis manos en el sanitario de la escuela. Terminando tomo un poco de papel para mirar mi rostro nuevamente, estoy cansada.

Saco de mi bolsa un poco de maquillaje, rímel y sombras. Comienzo a retocar mis ojos de negro, pasando el rímel debajo de mis parpados intentando contrastar mi piel, pongo maquillaje en mis mejillas intentando colorearlas. Me entretengo bastante tiempo intentando lucir lo mas radiante posible, pero después de un momento me rindo y suelto mis cosas sin dejar de mirarme al espejo.

No importa cuántas veces intente limpiar mi rostro, o cuanto maquillaje, color y vida quiera darle, esto termina siendo inútil. Mis lágrimas no dejaban de correr mi maquillaje, todavía dolía mi cuerpo por lo que ocurrió la noche anterior.

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Escuché el timbre de salida el cual por un momento me hizo sentir aliviada, al fin el día había terminado en la escuela pero un sentimiento invadió mi cuerpo, haciéndolo temblar. Todos mis compañeros salieron emocionados, listos para ir a casa, comer, jugar, a pasar un buen rato. En cuanto a mí… me quede un rato más en el salón. Yo no quería llegar a casa.

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Oscureció, me quedé en la biblioteca más tiempo de lo planeado pero al menos aproveché para hacer mis labores escolares teniendo el resto de la noche libre, cualquiera estaría alegre pero yo seguía temiendo ante la idea de llegar a casa. Y estar con él.

Tragué saliva al momento que iba a meter la llave en la perilla, escuchaba ruidos del otro lado lo que significaba que había alguien dentro. Grité para mis adentros, él estaba en casa. Temblé un tanto asustada, por lo general él siempre llegaba mucho mas tarde que yo ¿Por qué había llegado tan temprano? Apenas eran las 9 p.m.

Entré bastante temerosa, esperando que él estuviera entretenido con alguna otra cosa, la televisión o en su laptop. Saludé sin siquiera dirigir mi mirada a él, solo pasé de largo excusándome de que fue un día bastante pesado e incluso me desgasté mucho por la clase de educación física. Me dirigí mas rápido de lo que pensé a mi habitación y la cerré con llave para dejar mis cosas en el suelo y dejarme caer en la cama. Mi corazón iba a todo dar, mi cuerpo temblaba. Estaba aterrada.

Sé que estaba furioso, lo pude sentir al pasar junto a él, algo malo debió haberle pasado para que estuviera tan molesto, y siempre que se encontraba de esa manera solo significaba una cosa. No paso mucho tiempo para que comenzara a escuchar ruidos en mi puerta, él estaba girando la perilla sin poder lograr entrar, fue entonces cuando por un momento, solo un pequeño segundo me sentí segura. No fue hasta que escuché como metió la llave de mi puerta lográndola abrir.

Mis ojos comenzaron a llorar sin poderlo evitar. Cuando él se encuentra así de furioso, tendía a ponerse más intenso. Me giré ocultando mi rostro en la almohada intentando calmarme, quizá podía convencerlo de lo cansada que me sentía si me veía así, pero no fue hasta que sentí como alguien se dejaba caer a mi lado, recostándose a la vez que me abrazaba por la cintura apegándome a él.

Lo sentía bastante cerca, tanto que podía sentir su respiración en mi cuello, su latir del corazón a la vez de su notable excitación.

- Mía… - lo escuché susurrarme pero esta ocasión fue más como una súplica.

Me quedé en silencio, no quería decir nada, si me quedaba callada podía disimular que estaba dormida, fue entonces cuando comenzó a sollozar y a abrasarme con mas fuerza. Estaba llorando.

- Soy tuya… - respondí derrotada, y así comencé a sentir como sus manos empezaban a tocar todas las partes de mi cuerpo, para luego meterse bajo mi ropa.

Al parecer, mañana no iré a la escuela. Mi maquillaje no podrá cubrirme toda esta vez, no si él vuelve a usar sus tijeras en mí.

(continuará...)

lunes, 18 de agosto de 2014

Manzanas en San Valentín

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"Nacida de un deseo..."

El sol se escondía detrás de las nubes, a pesar de no ser tan temprano el clima estaba bastante fresco pero no era de extrañarse debido a que nos encontrábamos en medio del bosque, justo al lado del lago.

Mis amigos y yo decidimos pasar el fin de semana en una cabaña que rentamos con fines prácticos, queríamos descansar de la dura jornada de exámenes finales que tuvimos, al ser los últimos días de escuela nos habíamos esforzado al máximo haciéndonos ahora merecedores de un fuerte descanso. La mayoría de ellos simplemente se trajeron mucho alcohol para pasar el rato, otros trajeron sus computadoras y otros su smartphones. Para mí personal, este viaje significaba más el caminar por el bosque y quedarme sentada en el pasto disfrutando de la briza mientras leía un buen libro y era lo que estaba dispuesta a hacer.

Caminé por un buen rato sin alejarme tanto de la cabaña para no perderme, cuando de pronto algo curioso me llamó la atención. Había un chico, no muy lejos y parecía que estaba observando hacia la cabaña pero al acercarme noté que tenía su vista perdida, estaba pensativo.

Me acerqué más a él hasta que me puse a su lado, o estaba tan distraído que no se fijó en mí, o mi presencia no le importaba en lo más mínimo.

Hola, ¿Qué tal? – me atreví a saludarlo para luego darme un momento y admirarlo.

Tenía un suéter un tanto holgado y con gorro, el cual cubría su cabeza pero eso no me impidió notar que su cabello tenía una tonalidad grisácea además de que al parecer era más largo que el mío, ya que los mechones que salían de este llegaban hasta debajo de su barbilla.

Pero se quedó pasivo aún viendo a la nada, entonces me di una idea de que quizá solo quería estar solo y pasivo. Yo no iba a arruinar eso.

Me senté entonces y recargué en el árbol en el que él estaba recargado. Tomé mi libro y comencé a leerlo justo en la pagina en donde me había quedado la ocasión  anterior. Admito que cuando me pongo a leer el tiempo vuela sin que yo lo note pero esta ocasión el tiempo no me sorprendió, si no que el chico que tenia a mi lado se mantenía quieto sin mover o decir algo.

Ya después de lo que me atrevería decir horas, me di cuenta de cómo al igual que yo él se sentó en el pasto recargándose en el árbol mientras suspiraba, no dije nada, solo sonreí mientras continuaba leyendo.

Era una lectura bastante interesante sobre un psicópata en un manicomio, contaba sobre todos los homicidios que había llevado a cabo por parte de su propia perspectiva, la cual explicaba con tal fascinación que pude notar el empeño que él expresaba en sus homicidios, dejándome admirar la belleza de aquel arte macabro.

De pronto un ruido me sacó de mis pensamientos, era el ruido como el de un rugido. Volvió a escucharse y volteé a ver al chico el cual simplemente suspiró cansado, al parecer ese sonido era el de su estomago. Tras esto, saqué de mi bolso una manzana verde, mi última manzana.

Oye niño, toma… - Le ofrecí amablemente mi manzana – Al parecer estas hambriento, tómala te caerá bien – le sonreí.

Entonces volteó la mirada para verme, era la primera vez que lo miraba fijamente desde que lo encontré. Me vi sumergida en un profundo abismo, sus ojos tenían curioso color gris haciendo que su mirada fuese muy penetrante, se veía profunda y muy, muy en el fondo aturdida.

Me miraba con tal intensidad que se veían impenetrables sus pensamientos, después bajo su mirada a mi mano observando la manzana.

No la quiero… - me contestó después de un rato, su voz me causó un escalofrió, era tan ronca, casi como la de los chicos que les gusta cantar música del genero Metal pero no por eso no era atractiva, su voz tenía algo que la hacía sonar tentadora y posesiva.

Vamos, no es mala. Tenía otras manzanas pero mis amigos se las comieron, esta es la última que queda además tienes hambre – insistí.

No me gustan las manzanas… Me contestó nuevamente, a lo cual yo hice un puchero.

No saben tan mal además puede que aun falte tiempo para que puedas comer algo que te guste, es mejor que la tomes y le des una mordida ¿sí? Al menos para que la sensación de hambre pase…

Volvió a mirarme fijamente sin decir nada, sin expresar nada. Su piel era algo pálida y por lo poco que pude notar se veía un poco maltratada, como si hace tiempo le hubiesen dado una tremenda paliza más no se veía frágil, al contrario, transmitía un aire agresivo.

Me puse un tanto nerviosa pero le sonreí, en el fondo este chico tenía algo de atractivo además de que los chicos malos son los más interesantes.

Se está haciendo de noche… - dije después de un poco, puse la manzana en el suelo y me levanté – tengo que irme, habíamos quedado en encontrarnos temprano en la cabaña pero te dejo la manzana para que te la comas, por favor ¿está bien? – Le sonreí nuevamente, me di cuenta que en ningún momento aparto la vista de mí, lo cual me hizo sentirme un poco más nerviosa.

Fue un placer…

 Me despedí y caminé en dirección a la cabaña. La noche no fue muy especial que digamos, solo comimos algo improvisado mientras los demás se pusieron a tomar, a hacer juegos extraños entre otras cosas. Yo decidir ir a la cama temprano, quería dormir y descansar pues era algo que no hacía en mucho tiempo así que simplemente me cambié de ropa y fui a mi habitación.

 La noche fue larga… Desperté un tanto adormilada, me sentía entumida y la cabeza me dolía en demencia sin mencionar mi cuerpo. Me quedé recostada como por 15 minutos en lo que reunía fuerzas para simplemente sentarme, la cabeza me daba vueltas y martillaba. Giré mi vista a la ventana de mi cuarto y noté que había bastantes rayos de sol, era tarde. Muy tarde.

Me levanté pero volví a sentar, sentía que me desmallaría en cualquier momento ¿Por qué me dolía tanto la cabeza? Al moverla un poco una fuerte punzada me dio en la parte trasera de mi cuello, llevé mi mano y noté que una parte me dolía mucho ¿habré dormido en una posición incómoda?

 Después de un buen rato que sentí que mi vista mejoraba, noté que justo en el mueble a lado de mi cama había una manzana, una manzana verde. ¿De dónde había salido? La tomé para verla fijamente y me di cuenta que tenía una mordida. Un escalofrió recorrió mi cuerpo. Entonces me percaté de que no había ningún ruido y todo estaba silencioso, nadie puso música, nadie platicaba y más aun nadie me había despertado, era muy tarde.

Como pude, volví a levantarme y salí de mi habitación para dirigirme a la sala, lo que vi me dejó petrificada. La estancia estaba en total desorden y más aún la escena era espantosa, había sangre por doquier. Sangre y carne.

Me di cuenta que mis amigos estaban regados por doquier, en los sillones, en el piso, en la cocina, mesa, sillas…. Caí de rodillas aterrada, mi cuerpo comenzó a temblar y las lágrimas se hicieron vecinas.

La puerta estaba abierta en la cual había un rastro de sangre que se dirigía hacia el bosque y se perdía. El aire apestaba a sangre y se aspiraba un aroma a muerte. Me levanté como pude y me dirigí a lo que quedaba de mis amigos para darme cuenta de que no estaban completos, faltaban brazos, faltaban piernas… órganos regados por todos lados.

Solté la manzana, la cual cayó y rodó hacia la mesa. La vi fijamente y en esta había cubiertos platos y vasos. Me di cuenta de que hicieron una especie de festín en la cual el platillo principal era la carne y órganos de mis amigos.

Carne a medio comer, con muestras de mordidas y los vasos a medio llenar de sangre como si fuesen una bebida. Estaba congelada, las lágrimas no paraban de salir y no podía evitar ver aquella manzana.

Bien me lo había dicho, no le gustaban las manzanas….


domingo, 10 de agosto de 2014

Palabras

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"Nacida de un deseo..."

Los últimos días han sido pesados, no recuerdo cuando fue la ultima vez que pude dormir sin miedo, miedo a todas las pesadillas. Anoche pude dormir al fin sin mucho problema (claro, también involucró el hecho de que no había dormido un día antes, 38 horas sin dormir x x) pero eso no quitó los sueños.

Antes podía dormir sin ningún problema, mis pesadillas nunca fueron del todo molestas, después de todo solo eran sueños pero ahora son realmente tormentosos. Me recuesto y mientras mi mirada se pierde en el techo me pongo a pensar ¿Qué es lo que me tortura tanto? ¿Por qué estoy tan trastornada? ¿Qué pasó?

Son tantas mis dudas pero por mas que lo pienso todo comenzó después de aquella noche en la que platicamos, creí que era una platica constructiva y debido a que comienzo a entender tu juego y manera de pensar, pasa que aún hay ocasiones en las que me sigue costando un poquito de trabajo comprenderte del todo, muchas cosas lastiman no solo por lo que estoy pasando si no por la idea de acostumbrarme a que eso es "normal" entre nosotros. Normal, no se si esa palabra se refiere a un estado o dificultad.

- Estas traumada con la idea de que te vayan a dejar....

-Aunque eres muy lista para tu edad pareces una niña de 14 años....

- Te estas quejando de más...

Traumada, probablemente lo este pero diganme ¿Cómo no sentir miedo aunque sepa que nada va a pasar? Todo radica en la confianza como dicen pero ¿Por qué sigo teniendo miedo? ¿tan mal estoy? ¿tan débil y miedosa soy? Como una niña... ¿Qué tiene de malo? ¿ofendo a alguien? ¿es molesto? ¿ridículo?

Ser realmente honesto y claro es algo que me gusta, estoy acostumbrada a que las personas me digan cosas duras pero ¿Cuál es el punto de decir algo doloroso, si no aprendo nada de ello? ¿Te había molestado tanto que querías decirme algo para callarme? Imagino que habrás pensado: "Me tiene harto esta discusión, tendré que decirle algo realmente duro para que se calle y me deje de molestar...." ¿tan mala persona y pareja soy?

Ya sé que no es la gran cosa, que estoy exagerando como tú siempre dices que lo hago pero por alguna razón esas palabras no dejan de sonar en mi cabeza, todos los días y noches cuando duermo y cada vez que escucho ese eco en mi cabeza....... me duele.

TRAUMADA

No quiero sonar como una desagradecida ni quejunbrosa y la neta ya no quiero decir nada si no logro algo bueno o productivo con eso, pero tampoco es como que yo sea la única chica en tus ojos ¿Qué seguridad puedo sentir si uno de tus hobbys es.... ser el amo de otras? Quizá solo me estoy quejando de mas como tu dices..... 

Que patética me siento, tonta e inmadura. Lo único que quiero es dejar de sentir miedo y poder dormir como antes, dormir 2 horas al día es muy malo.


(¿Cómo poder abrazar a alguien por las noches si no tiene cuello ni brazos?)

jueves, 7 de agosto de 2014

Mía

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"Nacida de un deseo..."
Levanto mi mirada al espejo que está frente a mí y me quedo mirando mi reflejo por bastante tiempo mientras me pregunto cual habrá sido la razón que me llevó a terminar de aquella forma. Por un momento desvío la mirada a la persona que se encuentra detrás, recostada en la cama.

Me volteo para poder verla mejor, aquel cuerpo frágil y extremadamente delicado cubierto apenas por una sabana. Lentamente tomo un extremo de aquella delgada tela y comienzo a jalarla hasta despojar aquella persona de la única protección que poseía. Lo que vieron mis ojos me intrigó y más aún cautivo.

Su pequeño y dócil cuerpo estaba cubierto de heridas, tanto cicatrices viejas como recientes que resaltaban su piel al verse rojizas debido a la reciente hemorragia. Mis ojos recorrieron sin vergüenza alguna su cuerpo desnudo, era muy hermosa quizá demasiado para su bien, y mi propio bien.

Con la punta de mis dedos lentamente comienzo a acariciar su cuerpo empezando por sus piernas, recorriéndolas lentamente hasta subir a su cadera y de ahí a su cintura quedándome un momento en esta al ver las marcas rojas que hay alrededor de ella, donde se pueden ver los indicios de una soga que estuvo ahí.

Sigo por aquel camino aterciopelado admirando su figura, no era específicamente voluptuosa, ni de caderas muy anchas o de senos precisamente grandes, al contrario era muy pequeña para su edad pero eso no era ninguna molesta. Recuerdo al principio como solía tener problemas con su físico, era en extremo delicada pero con forme pasó el tiempo me terminé dando cuenta que mientras más frágil fuera, mas placer sentía yo.

Mi poder sobre ella hizo que abriera sus cansados e irritados ojos con tan solo acariciar su labio cortado, en ellos vi reflejada una emoción bastante común hoy en día en su mirada. Miedo y pasión. Ella al verme pasivo a su lado solo podía temblar de manera inconscientemente como respuesta, aquel pequeño cuerpo temblaba tentándome para volverme a apoderar de ella de formas irracionales.

¿Qué me hizo esta chica? ¿En qué me terminó convirtiendo esta niña? Sus ojos emitían miedo, dolor, tristeza… pero por mas sentimientos negativos sintiera ella, aun a pesar de todas esas cosas y las que se aproximan, ella jamás se separará de mi y no porque la tenga atada a mi existencia, si no porque ella misma se volvió dependiente a mí.

(continuará...)

miércoles, 6 de agosto de 2014

Paranoia

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"Nacida de un deseo..."


Las voces en mi cabeza, no cesan. Dicen y dicen cosas malas, hirientes y que confunden "Es mentira, engaño, traición, mentira mentira mentira" 

Una parte de mi ve cosas, cosas que después dejan de estar ahí como si nunca hubiesen existido, mientras se pregunta si lo que vio fue real o simplemente dejo de estar ahí, la otra parte comienza a decir que me a engañado, me ha ocultado la verdad "Es un mal propósito, quiere ocultar sus acciones, quiere ocultarte la verdad, engaño, mentira, traición"

Dejo de lado las cosas intentando concentrarme. No pensar en nada. Levanto la vista al espejo y ahí están las tres, rodeándome, una mirándome con la cara de desaprobación  total, la segunda gritándome MENTIRA MENTIRA MENTIRA mientras la tercera me mira preocupada, temblando levemente, asustada por lo que dicen intentando mantenerse firme ante sus propios ideales

-No es verdad..... -  la escucho decir suavemente - no es cierto, no es mentira, debió ser un error o algo por lo cual dejo de estar ahí, no tendría porque mentir... 

La miro un tanto incrédula, lo dice para mí o mas por ella? Mi cabeza duele, golpea y campanea ¿Por qué le tomo tanta importancia? ¿qué tiene de especial? No es la gran cosa, pero.... 

Yo se que puede significar mas de eso.

MENTIRA!!

Alouqua no cierra su boca, en el fondo se que lo disfruta, goza atormentarme, no puede soportar la idea de que sea feliz cuando ella lo intento tantas veces y siempre salio defraudada, si ella no logró nada nadie tiene derecho a lograrlo algo. ¿Por qué te esmeras tanto en querer arruinar mi única esperanza? Es muy fácil esa respuesta, porque tuve que incluso llegar a venderme en cuerpo y alma para que terminaran dejándome de lado como si hubiese sido la peor persona del mucho. Lo se, pero eso ya no importa, quedo en el pasado. ¡Claro que importa! porque siguió pasando una y otra vez, y no permitiré que una estúpida e ingenua soñadora ilusa se quiera creer especial si ella no hizo lo que yo tuve que hacer para intentar lograr algo. Ella lo hace porque quiere, se siente tranquila y feliz con eso.... ¿Por qué odias a Neko? Ella es la mas pura de todas nosotras.... la mas inocente.


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Por que es la única a la que quiso de las 3....


Cuatro, porque a mi tampoco me quiso....................


lunes, 4 de agosto de 2014

Noches

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Platicábamos sin importar la hora que era, sinceramente nada mas importaba. Jugábamos reíamos y nos quejábamos, aun soy bastante mala pero te demostré que me esmero y he mejorado, pero lo mas importante es que no lo hago solo por ti, si no que también porque me encanta jugar y mas si es contigo.

De pronto mi cabeza comenzó a doler, dolía mucho y mis ojos pesaban pues al igual que tu el sueño comenzaba a ser una molestia, volteé la mirada para ver que ya estaba apunto de amanecer, maldecí internamente, no quería separarme de ti.

Apagué todo y me recosté pero aun podía oírte, mi cuerpo se relajó un momento al quedar recostada pero no dejaba de escucharte al igual que tu a mi, de cierta forma aunque me molestaba mucho y entristecía las cosas que te pasaban en ese momento (que estabas hablando con las OTRAS) una parte de mi se reía, escucharte quejar o divertirte me era gracioso.

Poco a poco comenzamos a guardar silencio, me moví quedando de lado mirando aquel aparato que nos permitía escucharnos, lo miraba bastante curiosa como el tiempo pasaba y con cada segundo más el silencio se hizo presente, solo se escuchaba un poco de estática. Admito que me asusté por un momento al imaginar voces del otro lado, que murmuraban cosas que no lograba entender, para después escucharte a ti quejarte o hacer ruidos, era divertido.

Estaba cansada, si y con sueño pero no podía dormir, por alguna razón quería quedarme despierta en lo que tu dormías, cuidar tu sueño y sin darme cuenta dormí.

Abrí mis ojos al escuchar el despertador, el cual me sobresalto un poco para ver que se había terminado hace tiempo la llamada, sonreí un poco melancólica para quitarme los audífonos y hacer a un lado el aparato, quedé recostada boca arriba viendo el techo el cual ya se podía iluminar con la luz que entraba por mi ventana.

Mi vista estaba perdida pero mi mente fija en una sola cosa, no es la primera vez que dormía con un chico, pero si la primera en sentirme acompañada por uno. Es una pena que nada bueno dure, al menos no para mí.