Visita nocturna.
Love me... or kill me.
Ya era bastante noche, me percaté de eso no por que el sueño fuera presente, si no por la fatiga de mis ojos. Miraba fijamente la pantalla, justo en mi personaje principal de Blade and Souls: Kailenita.
Suspiré.
Estos MMO, tan diferentes pero en cierta forma iguales a otros, aunque admito que DN no era tan complicado para upgratear como lo era éste. Bueno, si tenia su complejidad, la única gran diferencia era que el DN no dependía tanto del pvp como lo era BnS.
No necesite ver la hora, era rotundamente tarde, de esas horas en las que ni hay sonidos de la naturaleza. Recordé uno de mis mayores pendientes, mi historia. Antisepsia.
Maldición... ya tengo el tiempo encima y aun no la termino, bueno igual serán dos capítulos y no me sentía con ánimos de continuarla en este momento.
Vi fijamente a mi pequeña loli, esta me devolvía la mirada. Hay un momento en que si enfocas la cámara al rostro del personaje, este te mira fijamente no importa en que dirección lo enfoques. Es un poco creepy pero me gustaba mucho eso, me hacía sentir que mi loli tiene vida propia. Eso es lindo.
Suspiré por última vez y cerré el juego, proseguí con apagar la televisión. Me levanté para estirarme y apagar la luz. Sin dificultad me dirigí a mi cama para comenzar a quitarme toda la ropa, dejando solo mis pantys, hacía mucho calor, y quería descansar un poco cuando menos.
Me senté en ésta, con mi espalda recargada en la pared, mirando a la nada. Después de mover mis muebles (como por décimo ocasión, quizá) había optado por dejar mi tocador justo enfrente de la ventana, esto impedía que entrara luz a mi habitación, estaba en total penumbra.
Algunas veces siento que si estoy sumida en una oscuridad muy profunda, llega un momento en el que ya no puedes saber si tienes los ojos abiertos o cerrados, o siquiera saber si estas despierto. ¿Será que en algún momento caí dormida y no me percaté?
- Hola.
Abrí (o eso creo yo) los ojos completamente. Aquella voz..... imposible.
Me tensé un momento, una parte de mi rogaba porque aquello fuera producto de mi imaginación. Aunque no negaré que la otra parte, sintió latir fuertemente su corazón.
- Que curioso... antes saludabas.
.
.
.
- Viktor.
Pronunciar aquellas palabras me trajeron un sin fin de memorias. No era que quisiera evitarlo, era solo que no veía necesario hablar con él. O verlo.
- Cuando menos no has olvidado mi nombre, eso es un consuelo.
- Eres mi conciencia, ni queriendo podría olvidarte.
- Vaya, vaya... que forma tan fría de decirlo. Recuerdo que me hacías sentir un poco mas vivo al aceptarme como alguien mas cercano. Creo que te llegué a gustar, incluso.
- Creo que el que alucinaba eras tú. Eras la única "persona" con la que podía hablar e incluso estar, no confundas necesidad con interés.
- El tiempo de ha endurecido, espero eso te ayude a pasar lo que has estado viviendo.
- No vengas a sermonearme, fuiste tú el que se fue sin decir nada hace tiempo.
- Corrección. YO no me fui, me quedé donde estaba, junto con Dolly, Alouqua y la Neko. He estado con ellas todo el tiempo.
Bufé algo divertida, no supe si él lo noto.
- ¿Al final conseguiste conquistar a alguna de ellas?
- No fui yo quien se gano el corazón de las tres, aunque admito que moví un poco las cosas con Neko, ella creo que aún duda de sus emociones.
- Todos tenemos una parte muy débil Viktor. Es mejor dejarlo de lado. En el fondo ella es fuerte, yo lo sé.
- ¿Será porque es una parte de ti?
- No, si no porque ha sobrevivido a ustedes.
Lo escuché reír a carcajadas, seguía sin poder ver nada, no sabía si estaba frente a mí, detrás, a lado. Solo sabía que estaba ahí.
¿Dormía o realmente estaba pasando aquello?
- Cuando te quedaste sin ninguno de tus ojos, no te cuestionabas si lo que estabas viviendo era real o tu imaginación. ¿Por qué te interesa tanto ahora saber si lo que pasa es real?
- No tengo ojos, pero si sentido común. O eso he intentado tener al menos. Aunque no lo creas aun me pasan cosas extrañas, que no sé si son reales o mi imaginación. La gran diferencia a la última vez es que ahora he aprendido a vivir con ello.
- Terminarás volviendote loca.
- O simplemente me acostumbraré. Si te confieso algo, no sé si esta plática esta pasando realmente, o ya estoy dormida.
- ¿Por qué no lo averiguas?
Una vez dicho eso, ya no volví a decir nada, ni lo escuché hablar nuevamente. Sabía que lo que estaba pasando no era real, una parte estaba segura que solo lo imaginaba, pero estaba tan acostumbrada a lo irreal que admitir que eso no existía me hacía sentir que negaba mi propia realidad. Era muy confuso.
Suspiré y me recosté en la cama, sobre mi cocodrilo como siempre, mi vista fija en el mueble de a lado.
Mis ojos se acostumbraron a la oscuridad. Entonces lo vi. Frente a mi no estaba aquel chico pelirrojo de ojos azules. No.
Si no mi propio espejo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario