Sombras
Kill me... before I kill myself...
Últimamente mi cabeza me ha estado doliendo más que de costumbre, hacía tanto tiempo que no me daban esos dolores, y la verdad no me imagino porque razón sería. Quizá es demasiado trabajo, cansancio, no lo sé.
Cuando llego a la universidad siempre suelo suspirar al bajar del autobús. No es que me moleste trabajar (realmente lo único que enserio me molesta es todo el trayecto de mi casa a la universidad), es solo que el ambiente no siempre suele ser del todo agradable, a quien engaño, nunca lo fue.
Cuando menos el ambiente del laboratorio es agradable, me gusta saber que no me miran como el bicho raro que siempre fui, aquí al menos se percatan de mi potencial y que pese a que mi forma de pensar y de ser sea un tanto extravagante, me respetan por mi nivel y mi desempeño. Eso es un gran logro, como quien dice "Me gane el respeto"
Cuando termino el trabajo (si es que llego a terminar) al salir del laboratorio descubro que es noche, esta oscuro. Vuelvo a suspirar.
La doctora del laboratorio siempre bromea diciendo que no es bueno quedarse tan tarde porque asustan, y me causa mucha gracia. Pero al parecer no miente del todo.
Cuando estoy sola, en el laboratorio tiendo a escuchar... cosas, lo principal como si no estuviera sola. Eso no es raro en mi vida, pero admito que termina inquietándome un poco. Al oscurecer el reflejo de los cristales se vuelve mas claro, y no puedo negar que en ocasiones veo "sombras" reflejados en estos. No me asusta, pero me distrae (y más si el hambre me esta matando).
Al terminar recojo mis cosas y con mucho cuidado comienzo a bajar las escaleras (el laboratorio esta en el tercer piso). Rara vez las luces de los pasillos están prendidas tan tarde, al menos las luces provenientes de los salones iluminan un poco. Y pensar que hubo ocasiones en las que estudié tan tarde.
Salgo del edificio la mayoría de las veces solo para prepararme a resistir la fría briza. Afortunadamente tengo un nuevo abrigo (super lindo con oregitas de gato), que me gane por parte de mi okaa-san al ver que recibí por fin mi titulo y el certificado de calificaciones. Terminé arriba de nueve, cuando menos.....
La caminata de el complejo de edificios universitarios a la salida es un tanto tardada, y más dependiendo de la velocidad de caminata. Mi cabello ha crecido mucho (y lo odio) ya llega bajo los hombros (lo único bueno es que puedo cubrir todo mi rostro con el), me lo cortaré y pintaré nuevamente una vez me den mi pago mensual.
Al salir de la universidad, mi vista siempre intento fijarla en el piso mientras escucho a todo volumen mi celular, la música del Spotify y así intentar ignorar las sombras que veo por la comisura de mis ojos, entre las hebras de mi cabello. No hay ocasión en la que levante la mirada al percatarme de que tengo a alguien muy cerca de mi y ponerme en posición defensiva. Es tarde y debo cuidarme.
Pero nunca hay nadie ahí.
Suspiro por última vez en todo el día. Termino cansada, hambrienta y un poco estresada. Nada nuevo para mí, es solo que en ocasiones.... preferiría dejar de preocuparme si tengo a alguien cerca de mi observándome. Si llega a salir y lo confronto no creo molestarme, al contrario diría algo como "Al fin... " y ya.
Y seguir con mi vida.
El dolor de cabeza continua. Y es cuando la mayoría de las veces suena el celular, justo en ese momento. Alguien llama. Al contestar escuchó aquella voz.
"Donde estas?"
Entonces sonrío.
Es bueno saber que cuando menos una cosa, no es producto de mi imaginación.
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