Te sientes atrapada, abandonada y usada. Tantas cosas han sucedido, un sin fin de acontecimientos que simplemente no puedes asimilar y lo peor de todo es que no solo es eso, también las cosas del pasado, las que simplemente ignoraste y guardaste en esa caja mental actualmente comienzan a brotar. Son tantas cosas, los viejos y malos tiempos están regresando a todo su esplendor. Así que tu sigues corriendo, quieres huir,... desaparecer. .
Entonces tropiezas, caes de tal forma en la que pareciera intencional, un empujón o un tropezón causado por alguien mas. Ya en el suelo sientes tus ojos arder ¿Por qué lloras? ¿Qué ganas con eso? Lo único que obtienes es mostrar debilidad vergüenza y sobre todo asco.
Que repugnante es ver a una chica tumbada en el suelo con sus ropas sucias y con su cabello alborotado, y más aun intentando contener el llanto de tal forma que solo se atraganta. Quieres desaparecer, quieres que alguna clase de delincuente llegue de la nada y termine contigo, con tu sufrimiento. Volteas a los lados para ver que simplemente estas sola ¡No hay nadie! Que novedad.
Preferirías que alguien llegue y terminara contigo ya que eres lo suficientemente cobarde como para hacerlo tu misma ¿no es así? Entonces ¿Qué? Desesperada ves nuevamente a tu alrededor para encontrar un tubo, un tubo metálico semi-oxidado pero resistente.
Te arrastras como el vil gusano que pareces y lo tomas con tus manos temblorosas para luego sentarte. Quieres que pare, que todo esto se termine y puedas dejar de sentirte de esa manera. Y lo haces. Con todas tus fuerzas golpeas la pierna que recibió el mayor daño tras la caída, te golpeas tan fuerte que escuchas el crujir de tu hueso probablemente fracturado.
Gritas como nunca lo habías hecho antes, un grito tan fuerte que el eco dura lo suficiente para que alguien a lo lejos pueda escucharlo, y te dejas caer en el suelo aun sosteniendo el tubo fuertemente, las lagrimas ahora se deslizan por los lados de tu rostro, es dolor es insoportable. Te agobia, las lagrimas caen como la lluvia que no había caído en una tremenda sequía y cuando menos te das cuenta escuchas una risa, una carcajada.
Eres tu misma, te ríes como idiota mientras el dolor y las lagrimas continúan ¿Por qué estas riendo? Sencillo, porque al menos el dolor físico te hace olvidar por un momento todo lo demás.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario